Cazas y Carnes

Usamos conejo que alguna vez se consideró cazador. Hoy es mucho más un animal domesticado, multiplicado (¡y cómo!) En espacios más pequeños, en recintos. (¡No los confunda con liebres salvajes, por favor!)
Como curiosidad, damos alguna información sobre el tapir, la paca y el capibara, carnes que comí en mi infancia, porque mi padre -entre otras cosas- era cazador y amigo de cazadores y, como buen cazador, tenía hermosas historias.
Las cacerías de plumas tienen las aves en orden alfabético, lo que facilitará la búsqueda de recetas. No todas las amas de casa saben cómo identificar una perdiz o una codorniz, pero sabe que son pájaros.

Algunos consejos

Al comprar carne, no olvide las siguientes precauciones:

  1. Desenvuelve la carne inmediatamente cuando llegues a casa.
  2. Limpie un paño limpio y lávelo solo cuando lo use.
  3. Almacenar en un lugar fresco o en su propio compartimento.
  4. Al sacar la carne del frigorífico, espere a que pierda todo el hielo y alcance la temperatura ambiente antes de lavarla al fuego.
  5. Para ablandar la carne, agrega una cucharadita de vinagre al agua en la que la vas a cocinar.
  6. Cuando te des cuenta de que la carne te va a desafiar las mandíbulas, en una pelea desigual (es decir, tan tierna como la suela de un zapato), haz lo que hacen muchos restaurantes: humedecerla con leche de papaya verde. (Rasca la papaya con un cuchillo de punta fina, espera a que se escurra la leche y úsala). No lo dejes más de 15 minutos si no quieres que los bistecs se piquen.
  7. El azúcar es un sustituto ventajoso de la sal en la conservación de la carne, ya que no le da el sabor peculiar que esta última transmite por la absorción de sustancias extrañas.
  8. A falta de frigorífico, mantenga la carne envuelta en un paño empapado en vinagre.
  9. Si el asado está demasiado dorado en el horno, sin estar completamente asado, cúbralo con papel impermeable. Déjalo así hasta que se termine de hornear.
  10. Para conseguir un buen caldo, ponemos la carne a cocer en agua fría. Así, a medida que el agua se calienta, también absorbe las propiedades nutritivas de la carne. Cuando el agua está caliente, se forma una costra alrededor de la carne (como cuando se asa), impidiendo que parte de sus principios nutricionales sean absorbidos por el agua.